Recitar el Nombre de Radha: Victoria sobre Maya
Shri Premanand Ji Maharaj enseña cómo recitar el nombre de Radha en el momento presente para cortar maya, disolver el ego y alcanzar paz interior duradera.

La mente divaga una y otra vez. Nos sentamos a recitar el nombre divino —el naam jap— y de pronto aparecen los recuerdos: una vieja culpa, un dolor guardado desde hace años. El rosario (la mala) está en la mano, pero la mente está en otro lugar. ¿Qué hacemos entonces?
Lo que Shri Premanand Ji Maharaj —maestro espiritual (Guru) de la tradición devocional vaishnava— enseña sobre la práctica del naam jap (recitación del nombre divino) con el nombre de Radha es aparentemente sencillo, pero esa sencillez guarda una verdad muy profunda.
¿Qué es la recitación del nombre de Radha? — La respuesta de Premanand Maharaj
Recitar el nombre divino no significa simplemente pasar cuentas en un rosario. Si el rosario gira pero la mente está en otra parte, ¿cuál es el beneficio real?
Maharaj Ji dice: el naam jap es anclar la conciencia en el nombre de Radha, en este momento. Con cada respiración. Al inhalar, Radha. Al exhalar, Radha. Nada más. Sin reglas complicadas, sin un lugar especial ni un momento exacto. En la cocina, en la oficina, caminando por la calle. Donde estés, como estés, recita el nombre.
El nombre es sagrado y auspicioso. Cada instante puede ser santificado con el nombre de Radha.
Y Maharaj Ji repite algo una y otra vez: el método (vidhi) es menos importante que el sentimiento (bhaavna), y el sentimiento es menos importante que el amor (prem). El método tiene su lugar, pero Dios tiene hambre de amor, no de reglas.
"जान ले सो जानन हारा, राम केवल प्रेम प्यारा।"
"Quien verdaderamente comprende, sabe que Ram —lo Divino— solo ama el amor."
5:19
Al escuchar esto, el corazón se alivia. ¿Cuánto tiempo pasamos enredados en detalles: el rosario correcto, el mantra correcto, la hora correcta? Y Maharaj Ji nos dice que a Radha solo le importa el amor. Es una verdad tan simple que la mente se resiste a creerla. Pero es la verdad.

¿Cómo traer la mente al presente cuando el pasado nos consume?
En una sesión de satsang (reunión espiritual), una joven le preguntó a Maharaj Ji: desde niña muchas cosas salieron mal, la mente no se estabiliza, no puedo concentrarme en nada.
La respuesta de Maharaj Ji conmovió hasta las lágrimas.
"तुम्हारे साथ जो गलत हुआ, वह तो हुआ ही। आप अब अपने साथ गलत कर रहे। अब अपने साथ गलत मत कीजिए।"
"Lo que te hicieron mal, ya ocurrió. Pero ahora tú misma te estás haciendo daño. No te hagas más daño."
2:45
Estas palabras llevan un peso enorme. El sufrimiento del pasado nos hiere dos veces: primero cuando sucede, y luego cada vez que lo revivimos. El pasado no puede cambiarse. Pero cada momento del presente está en nuestras manos.
Maharaj Ji pregunta: ¿por qué destruir el tiempo fresco de hoy pensando en lo que ya pasó? Lo que fue, trátalo como un mal sueño y suéltalo. Y cuando ese pensamiento regrese, córtalo: Radha, Radha, Radha. No le des audiencia.
(Yo también pensaba antes que sin resolver el pasado no se puede avanzar. Las palabras de Maharaj Ji me hicieron entender: el pasado no se resuelve, se suelta.)
Maharaj Ji usa el ejemplo del luchador. El campeón no se forma en un solo combate: cae diez veces antes de encontrar su fuerza. La práctica espiritual es igual. Si caemos, no hay que desesperarse. Nos levantamos y seguimos corriendo. La caída también es parte del camino, no una señal de fracaso.
¿Puede la recitación en el momento presente cortar maya?
Maya —la ilusión que nos separa de lo Divino— es difícil de comprender. Pero Maharaj Ji la hace accesible con el ejemplo de un espejo.
Imagina: hay un espejo frente a ti. Una sola cosa existe, pero parece doble. Quita el espejo y solo verás una. Así es la diferencia aparente entre el alma individual (jiva) y Dios (Ishvara).
"माया के कारण एक माया लिप्त दर्शन है जीव और एक माया निर्लिप्त दर्शन है ईश्वर। माया हटाओ, तो ईश्वर ही ईश्वर है। जीव नाम की कोई वस्तु नहीं है।"
"Debido a maya, existe la visión enturbiada por ella —el alma— y la visión libre de ella —Dios. Quita maya, y solo queda Dios. La entidad llamada 'alma separada' no existe realmente."
7:36
Detente un momento. Lo que llamamos "yo" es un espejismo. En realidad solo existe lo Divino, en todas partes. Maya es la capa que oculta esa verdad. No es poesía ni metáfora: Maharaj Ji la describe como una experiencia práctica de la vida contemplativa.
El naam jap en el momento presente adelgaza esa capa poco a poco. Cada "Radha" es una grieta en ese espejo. Cuando el peso del "yo" se siente más liviano, es señal de que la recitación está obrando.
El encuentro con lo Divino surge del amor. El naam jap es el ejercicio cotidiano de ese amor. No está en el rosario, está en el sentimiento.

¿Qué relación hay entre el ego y la recitación del nombre? — La parábola del elefante y el mahout
Un buscador espiritual le contó a Maharaj Ji: hace dos años tuve una experiencia profunda de lo Divino. Ahora desapareció por completo. El ego creció y la devoción bajó.
Lo que respondió Maharaj Ji es sumamente útil.
"यह जो अहम है ना, ये भगवत अनुभूति नहीं होने देता। तो गुरु कृपा से जब यह हम नष्ट हो जाता है, तो अनुभूति स्थाई होती चली जाती है।"
"Este ego no permite que la experiencia de lo Divino se establezca. Cuando la gracia del Guru lo destruye, la experiencia se vuelve permanente."
10:58
El ego es un elefante sin su guía (mahout). El elefante es poderoso, pero sin quien lo conduzca, lo arrasa todo. El Guru es ese guía. El problema del buscador era ese: tuvo la experiencia, pero el ego la absorbió. "Yo tuve esa experiencia" — ese "yo" es exactamente lo que impide que lo Divino se asiente de forma duradera.
Creo que este es el mayor desafío del camino espiritual. (Y nadie lo dice claramente: que incluso después de las experiencias más bellas, se puede caer.) La experiencia ocurre, pero el "yo" la reclama como propia.
Sumir el "yo" en el naam jap es la práctica real. Cuando dices "Radha", el "yo" no tiene dónde estar.
Entre los buscadores que acompañan a Maharaj Ji hay graduados universitarios, funcionarios, personas con títulos y cargos — y todos lo dejaron para refugiarse en el Guru. Ninguno está agitado. Porque existe el ankush —el guía— del Guru. Hanuman Ji, siendo una de las inteligencias más grandes, decía: "En nosotros no hay ningún saber." Esa humildad es lo que protege del ego.
¿Por qué la experiencia espiritual no dura sin el refugio del Guru?
La devoción no se obtiene de los libros.
Maharaj Ji lo dice sin rodeos: puedes leer todos los textos sagrados, escuchar miles de discursos — sin el refugio del Guru (Guru sharan), la experiencia no se estabiliza. Maya regresa.
"जो वर्तमान को संभालता है, उसका भविष्य उज्जवल होता है।"
"Quien cuida el momento presente, tiene un futuro luminoso."
0:47
Y el mayor sostén para cuidar el presente es el refugio del Guru y el naam jap.
Tratar el elogio como veneno y el insulto como néctar: ese es el deber del buscador. Cuando alguien te elogie, recuérdale a tu mente de inmediato: "Lo que soy es por la gracia de Shri Ji. Esta reverencia es para el Guru." Las historias de Vibhishan y Hanuman Ji enseñan exactamente esto: humildad y fidelidad al Guru. De ahí viene la permanencia de la experiencia espiritual.
¿Y qué significa estar en el refugio del Guru? No es sentarse físicamente junto a él. Es escuchar y seguir sus palabras. Quien sigue la palabra del Guru está cerca aunque viva a mil kilómetros. Quien vive cerca pero no la sigue, está lejos.
La gracia del Guru y el naam jap juntos logran lo que ninguno puede lograr por separado.
La mala, el mantra y el lugar correctos — una guía práctica para recitar a diario
Antes de comenzar el naam jap surgen siempre las mismas preguntas. ¿Qué mala (rosario sagrado) usar? ¿Dónde sentarse? ¿Qué mantra recitar? La respuesta de Maharaj Ji siempre vuelve a la sencillez.
La mala: la tradición vaishnava recomienda una de 108 cuentas de Tulsi, la planta sagrada querida por Radha Rani. Si no la tienes, una de rudraksha o de concha sirve, y si no, basta con contar en los dedos. La mala existe para el nombre; el nombre no existe para la mala.
El mantra: Maharaj Ji señala el simple "Radha" como el camino más directo. Los buscadores ya iniciados (diksha) tienen también el Hare Krishna Mahamantra, pero quien aún no ha recibido iniciación puede empezar solo con "Radha, Radha". En ese nombre se contienen los dos amantes: Krishna y Radha misma.
El lugar: elige un rincón de la casa donde puedas sentarte cada día, pero no lo conviertas en atadura. El nombre es auspicioso y santifica cada lugar donde se pronuncia. En el tren, en la oficina, en una cama de hospital, donde estés, di Radha. Si quieres seguir la tradición, mira al este o al norte; no es regla obligatoria. Importa menos la pureza del asana que la de la mente.
(Yo cometí ese error durante meses: lo quería todo "correcto", la hora, la mala, la dirección. Resultado: el jap nunca empezó. La primera vez que dije "Radha, Radha" en el asiento de un autobús comprendí que la mayor barrera del método es la espera del método.)
Cuándo y cuánto recitar — de una mala a dieciséis, el camino progresivo
El Brahma-Muhurta (la hora y media antes del amanecer) es el momento ideal: la mente está serena y la sadhana fluye sin esfuerzo. Pero ese horario no está al alcance de todos. Maharaj Ji deja claro que cuando no haya tiempo, el jap se hace en medio del trabajo. Lavando los platos, Radha. Acunando al bebé, Radha. En la pausa del almuerzo, Radha. (Más a fondo: los frutos de las 24 horas de naam jap en Kali Yuga.)
El orden progresivo:
- Primer mes: una mala diaria (108 recitaciones), sin saltarse un día. Si fallas, compensa con dos al siguiente.
- Segundo y tercer mes: cuatro malas, dos por la mañana y dos al atardecer. La disciplina mental empieza a formarse.
- A partir del cuarto mes: ocho malas, cerca de una hora de práctica. La sadhana ya es un hábito sólido.
- Cuando la mente esté lista: dieciséis malas, el estándar de la tradición Gaudiya hacia el que Maharaj Ji señala.
Este orden no es una carrera. La constancia importa más que la cantidad: dieciséis malas un día y cero durante una semana valen menos que una mala todos los días. El cántaro se llena gota a gota.
Cuando el jap deja de necesitar contar y fluye solo, comienza el ajapa-jap, el nombre que se recita por sí mismo con cada respiración. Es la fase madura: la mala se guarda y solo queda escuchar.
(Al principio contar es indispensable. Sin la cuenta la mente engaña, dice "ya está" y se escapa. Después de cierto nivel la mala se cae sola, porque el nombre mismo se vuelve mala.)
Cinco señales de que tu práctica está dando fruto
Muchos buscadores preguntan: "Hago el jap todos los días, pero ¿cómo sé si está pasando algo?" En las palabras de Maharaj Ji y en los textos vaishnavas tradicionales se encuentran cinco señales claras. Si reconoces una sola de ellas, tu sadhana está madurando.
- Las cosas pequeñas duelen menos. Lo que antes te hacía estallar ahora te deja un instante para pensar. Entre el estímulo y la reacción aparece un pequeño espacio, y allí recuerdas decir "Radha".
- La soledad pesa menos. En medio de la multitud o a solas, sientes una compañía discreta dentro de ti. La carga de "estoy solo" se va aligerando.
- Los recuerdos viejos hieren menos. Las heridas del pasado ya no abren la misma sangre. Vienen, pasan, no se quedan agarradas.
- La parte inquieta de la mente se calma. La intranquilidad sin causa cede paso a una estabilidad nueva. El sueño mejora, los sueños se aligeran.
- El mundo material atrae menos. La carrera por comer, vestir o comprar pierde su antiguo sabor. Es la semilla del vairagya (desapego natural), sin esfuerzo y sin violencia.
Estas señales no llegan todas a la vez. Una aparece al primer mes, otra al cabo de un año. Maharaj Ji enseña que no hay que mirar al fruto, sino seguir actuando. El jardinero no arranca el árbol cada día para ver cuánto se extienden sus raíces; solo lo riega. El naam jap es esa misma agua, paciente y callada. La paz interior llega así, no como un golpe sino como una marea lenta que se queda.
Los diez nama-aparadhas — ofensas que destruyen el fruto del recitado
El nombre de Radha es Mahamantra, pero el Padma Purana advierte que ciertas ofensas destruyen el fruto del naam jap. En los satsangs de Maharaj Ji aparece una y otra vez la advertencia de evitarlas; por eso insiste tanto en la humildad.
Los diez nama-aparadhas (según el Padma Purana, Brahma Khanda):
- Criticar a los santos. Hablar mal de un sant o de un devoto, o escuchar esa crítica sin alejarse.
- Diferenciar entre las divinidades. Considerar a Shiva, Vishnu y demás como rivales y no como manifestaciones de la misma realidad.
- Desobedecer al Guru. Tomar al Guru por un hombre común y desestimar su palabra.
- Despreciar las escrituras. Hablar mal de los Vedas, los Puranas, la Gita o el Bhagavata.
- Reducir el nombre a mera palabra. Decir "el nombre solo es un sonido" para rebajar su poder.
- Pecar apoyándose en el nombre. Pensar "ya cantaré el nombre y el pecado se borrará" y, con esa idea, pecar a propósito. Esta es la ofensa más peligrosa. (Más a fondo: cómo el naam jap borra los pecados.)
- Equiparar el nombre a otros actos piadosos. Poner la caridad o el yagya al mismo nivel que el nombre.
- Predicar el nombre a quien no quiere escuchar. Imponer la enseñanza a un ashraddhalu (alguien sin fe).
- Dudar de la gloria del nombre. Oírla y, a pesar de todo, sospechar de su poder.
- Recitar con descuido. La mente en otra parte, la mala girando como una máquina; esto también cuenta como ofensa.
Estas ofensas anulan el fruto del jap, pero no significan abandonar la práctica. El camino que enseña Maharaj Ji es otro: cuando ocurra una ofensa, repara con el mismo nombre. El nombre es también el remedio de sus propias ofensas. La mayor atención está en la humildad.
(Hanuman lo dijo con una frase: "En nosotros no hay ningún saber." Esa línea protege a la vez del ego y del nama-aparadha.)
El nombre de Radha — ahora, en este preciso instante
Suelta el pasado. Suelta la preocupación por el futuro. Ahora, en este instante, recita el nombre de Radha.
El ego se corta con el naam jap. Maya se corta con el naam jap. Y el refugio del Guru hace que ese corte sea permanente. Lo que dijo el Señor Shiva resume todo:
"तेही समाज गिरजा में रह अवसर पाए, वचन एक कह, हरि व्यापक सर्वत्र समाना, प्रेम ते प्रगट होए, मैं जाना।"
"Hari —lo Divino— está presente en todas partes, lo impregna todo. Se manifiesta a través del amor. Esto lo he comprendido."
5:07
Lo Divino está en todas partes. Se manifiesta con amor. Y el naam jap es la práctica de ese amor.
El buscador tiene una sola tarea: llenar el momento presente con el nombre de Radha.
Radhe-Radhe.
Fuente: #810 Ekantik Vartalaap & Darshan / 04-02-2025 / Shri Hit Premanand Govind Sharan Ji Maharaj
Este artículo está compilado de los satsangs de Shri Premanand Ji Maharaj. El video original está disponible en el enlace de arriba. Todas las imágenes de este artículo son creadas digitalmente.
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